sábado, 27 de octubre de 2012

EL HERRADERO



          Cuando el calor se va, en los primeros fríos del Otoño, todos los becerros de la dehesa son agrupados y encerrados para ser marcados a fuego. Son mañanas de trabajo e ilusiones, días de fijarse ya en el comportamiento de esos pequeños que harán que el ganadero comience a descubrir retales de bravura de los futuros toros. Esta acción se remonta a tiempos lejanos donde se marcaban a fuego para diferenciar el ganado de unos y otros, cuando no existían las alambradas y el ganado pastaba libremente. Se les marca con el numero del becerro en el costillar, el año de nacimiento en la paletilla y el hierro o figura de la casa en el jamón.

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